Sede Canónica

IGLESIA DE LA ASUNCIÓN DE NTRA. SRA.

      Nues­tra sede canóni­ca, se encuen­tra ubi­ca­da en la Plaza de la Igle­sia. En el mis­mo corazón de la ciu­dad, la Igle­sia May­or de Tor­rent es la más antigua de la ciudad.

      Bajo el nom­bre de Igle­sia de la Asun­ción de Ntra. Sra, se tiene con­stan­cia sobre unos doc­u­men­tos que su exis­ten­cia data del año 1243, aunque no hay infor­ma­ción detal­la­da has­ta el año 1521, cuan­do fue incen­di­a­da durante la revuelta de las Ger­manías. Pos­te­ri­or­mente, se empezó a con­stru­ir el tem­p­lo actu­al, a finales del siglo XVI. Se tra­ta de un tem­p­lo de gran nave úni­ca cubier­to por cin­co tramos de bóve­da de crucería y capil­las lat­erales entre con­tra­fuertes, sien­do actual­mente el resul­ta­do de numerosas remodelaciones.

El templo y sus características

      Si se obser­va el tem­p­lo des­de el exte­ri­or, además de la por­ta­da prin­ci­pal hay otra puer­ta de esti­lo rena­cen­tista. Está cega­da, y es cono­ci­da como la puer­ta de la Huer­ta, que posi­ble­mente fuera el úni­co acce­so con que con­tó el tem­p­lo. Has­ta 1697, no se con­struyó la por­ta­da bar­ro­ca de la Asun­ción. Es una puer­ta sen­cil­la, coro­n­a­da con capite­les con volu­tas. Es un esti­lo denom­i­na­do alcar­reño rela­ciona­da con otras obras rena­cen­tis­tas de Valen­cia, como por ejem­p­lo la igle­sia de San­ti­a­go de Vil­lena o la igle­sia de la Mag­dale­na de Vilafranca.

      Durante el siglo XVIII el inte­ri­or del tem­p­lo exper­i­men­tó una inten­sa bar­ro­quización. La final­i­dad fue adap­tar­lo a los ide­ales estéti­cos de la época, por lo que se revis­tió de retab­los. Mien­tras, de la mano del arqui­tec­to Pérez Castiel, se con­struyó la capil­la de la Comu­nión, la facha­da bar­ro­ca de la plaza de la Igle­sia y la por­ta­da de la Asun­ción. Esta por­ta­da está enmar­ca­da por colum­nas salomóni­cas sobre pedestales y capite­les cor­in­tios. Tiene como mod­e­lo la por­ta­da del pres­bi­te­rio de la cat­e­dral de Valencia.

      La capil­la de la Comu­nión, situ­a­da a los pies de la igle­sia, con­sti­tuye un recin­to que si bien es autónomo en plan­ta. Con­fig­u­ra­do por una cruz lati­na, en la prác­ti­ca no lo es, ya que no posee entra­da propia, pero sí que que­da señal­a­da en el exte­ri­or por una cúpu­la. En el amplio con­jun­to de for­mas que la com­po­nen se puede adiv­inar un sen­cil­lo pro­gra­ma icono­grá­fi­co de exaltación eucarís­ti­ca, pro­pio de este esti­lo de capillas.

      La torre del cam­pa­nario, data de finales del siglo XVI. Es una torre cuadra­da de aspec­to maci­zo, que con­s­ta de cin­co cuer­pos sep­a­ra­dos por molduras. Es de fábri­ca de ladrillo, como el resto del tem­p­lo, y posee ocho ven­tanales para las cam­panas, dos a cada lado, sep­a­ra­dos por pilastras.

      A lo largo de toda su exis­ten­cia, la igle­sia de la Asun­ción de Nues­tra Seño­ra ha con­ser­va­do un pat­ri­mo­nio mue­ble de indud­able val­or, de entre cuyos bienes cabe destacar una tal­la góti­ca de la Vir­gen del Pópul y dos lien­zos de Juan Ribalta.